lunes, 26 de enero de 2009

CARTA DE SAN IGNACIO

Casi no me atrevo a escribirte. Yo, Ignacio, soy un viejo y tú eres joven. Yo viví en el tránsito de la edad media a la edad moderna, tú vives en plena modernidad y postmodernidad. Yo nací en el Viejo mundo europeo, tú en el Nuevo mundo de América Latina.

En mi tiempo se vivía una fe tradicional, un cristianismo que pasaba de padres a hijos. Y aunque nuestra vida, mi vida de joven, no estaba de acuerdo con la fe recibida, nunca dudábamos de la existencia de Dios, Ser cristiano era algo connatural, que no se discutía.

Todos blasonábamos de la pureza de la fe y estábamos convencidos de que fuera de la Iglesia no había salvación. Era la época de Cristiandad, de las cruzadas, la inquisición y del proselitismo religioso.

Yo estuve a punto de matar a un moro porque cuestionaba de la virginidad de María. Mi compañero Francisco Xavier recorrerá un día la India, las Molucas y el Japón para anunciar el evangelio, pues le angustiaba pensar que sus habitantes se condenarían si no se los bautizaba y entraban en la Iglesia...Pobre en bondad: Ignacio de Loyola.


Tomado de Víctor Codina SJ; “Ante todo, Dios”.

Bienvenid@s

BIENVENIDOS Y BIENVENIDAS !!!

Querid@s,
Lideres de las Unidades Educativas de Fe y Alegria, desearles este año exitos en sus estudios.

ORACIÓN: Ayuda

Si de verdad quieres ayudarme,
no camines por mí;
déjame caminar por mi camino,
no hables por mí,
déjame hablar y escúchame,
no llores por mí,
déjame llorar y acompañame,
no decidas por mí,
déjame elegir y respeta mis decisiones,
no te arrojes al agua por mí,
déjame que aprenda a nadar,
no me impongas tu experiencia,
déjame hacer la mía,
no aciertes por mí,
déjame aprender equivocándome
porque yo crezco más
con mis erroresque con tus aciertos.



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